
Algunos eventos deportivos que movieron la aguja del negocio este 2025 parte 2
Si la primera parte confirmó al deporte como una industria global de alto impacto económico, 2025 también dejó claro que el crecimiento ya no depende únicamente de la magnitud del evento, sino de la capacidad de cada propiedad deportiva para diversificar ingresos, extender su ciclo comercial y maximizar su valor más allá del terreno de juego. En esta segunda parte, el análisis se traslada del “qué” al “cómo”: cómo los grandes eventos y ligas capitalizaron nuevas audiencias, monetizaron la experiencia del aficionado y transformaron cada competencia en un ecosistema de negocio permanente. Desde estrategias de precios dinámicos y expansión digital, hasta alianzas comerciales de largo plazo y modelos de hospitalidad premium, el deporte en 2025 demostró que su verdadero poder económico está en la innovación, la escalabilidad y la conexión emocional convertida en valor financiero sostenible.
Empezamos este segundo recap con La final de la UEFA Champions League 2025 que no sólo fue un acontecimiento deportivo de alto impacto, sino también una de las piezas más valiosas del calendario del marketing deportivo global. En una temporada que rompió récords de ingresos para UEFA, con más de $ 6,777 millones de Euros en facturación total de la organización (incluyendo derechos de TV, patrocinios y taquilla) — con los derechos televisivos aportando cerca de $ 4,957 millones de Euros y los patrocinios $ 1,223 millones de Euros para toda la temporada— la final destacó como el clímax comercial del torneo.
Desde el punto de vista de derechos de transmisión, la final del 31 de mayo en el Allianz Arena fue uno de los eventos deportivos más codiciados por las emisoras europeas y globales. En España, por ejemplo, RTVE retuvo los derechos de emisión de las finales de Champions hasta 2027 por $ 2.5 millones de Euros por cada edición del partido, reflejando la importancia estratégica de contar con este contenido premium en su parrilla para captar grandes audiencias. En la señal pública española, esta final reunió más de 6.2 millones de espectadores, consolidando a la Champions como un imán de ratings incluso cuando no hay clubes locales en disputa.
Este alcance masivo no solo impacta cifras de audiencia, sino que se traduce directamente en alto valor para las marcas patrocinadoras. Durante la final, las activaciones publicitarias en vallas LED, asignaciones en plataformas digitales y presencia de marcas globales se convierten en los formatos más valiosos de exposición, dado que cada segundo de partido es consumido por audiencias globales, traduciéndose en cuantiosos ingresos por sponsorship y publicidad frecuente durante transmisiones internacionalizadas.
La estructura de reparto financiero de UEFA también amplifica el impacto económico de llegar a una final. Además de primas directas por desempeño —donde el campeón recibe decenas de millones de euros solo por ganar el partido—, existe una parte sustancial de ingresos ligados a la participación y el “market pool”, que engloba derechos televisivos y acuerdos comerciales repartidos en función del valor de mercado de cada país participante. Esto significa que clubs finalistas no solo generan ingresos por taquilla y performance, sino que ven aumentar significativamente sus ingresos comerciales y de difusión global por estar en el momento cúspide del torneo.
En suma, desde la perspectiva del sports marketing, la final de la Champions League 2025 no fue únicamente la culminación deportiva de una temporada, sino un producto premium global que consolidó la competencia como un activo de alto valor económico para UEFA, broadcasters y patrocinadores, al tiempo que reforzó el posicionamiento de la marca Champions League como uno de los contenidos deportivos más lucrativos del mundo.
La Tour de France 2025 funcionó no solo como la mayor prueba del ciclismo mundial, sino como uno de los activos de sports marketing con mayor impacto económico del calendario deportivo. Aunque en ciclismo no existen ventas de boletos como en los grandes eventos de estadio, la carrera ha desarrollado un modelo financiero robusto donde los derechos de transmisión y los patrocinios constituyen las principales fuentes de ingresos. Más de la mitad de los ingresos del Tour provienen de los derechos televisivos, lo que pone de manifiesto el enorme valor que los broadcasters asignan a este evento —ofreciendo a las marcas una plataforma de visibilidad global imposible de replicar en otras competencias ciclistas— y consolidando su papel como contenido premium en la parrilla deportiva internacional.
En términos de patrocinios, la Tour ha conseguido atraer a una amplia cartera de marcas internacionales que ven en la carrera una oportunidad estratégica para asociarse con valores de resistencia, tradición y alcance global. Para 2025, el patrocinio generado —que incluye acuerdos por presencia en jerseys, vallas publicitarias y la icónica caravana publicitaria que antecede a los ciclistas en cada etapa— se estima en decenas de millones de dólares, con ingresos reportados de más de $ 70 MDD solo en patrocinios en ediciones recientes. Esta diversificación permite que el evento no dependa de una sola marca o mercado, reduciendo riesgos y ampliando la percepción de valor para los patrocinadores a través de exposiciones en hasta 186 países donde se transmite la carrera.
Los derechos de televisión siguen siendo un motor financiero esencial. La Tour de France está disponible en casi todos los continentes, y la extensión de acuerdos de transmisión —como la permanencia de France Télévisions como socio hasta 2030— asegura estabilidad y continuidad en la generación de ingresos por difusión. A diferencia de muchos deportes de estadio, donde los ingresos por taquilla pueden representar una parte clave, en el ciclismo es la amplia audiencia televisiva y digital la que monetiza el contenido, reforzada por el crecimiento de plataformas de streaming y cobertura multiplataforma que expanden aún más el alcance del evento.
Desde la óptica de sports marketing, las audiencias y ratings obtenidos en mercados clave —incluidos millones de espectadores en territorios como Australia donde se registraron cifras multimillonarias de alcance en televisión y plataformas digitales— representan un activo estratégico para los patrocinadores que buscan conectar con consumidores deportivos de alto compromiso durante tres semanas continuas de competencia. Estos ratings no solo generan valor publicitario directo, sino que también alimentan un ciclo de fidelidad de marca, elevan el valor de futuras renovaciones de patrocinios y solidifican la posición del Tour de France como uno de los eventos deportivos más rentables fuera de los deportes de pelota en el panorama global.
Además, aunque el premio económico para los corredores —por ejemplo, el ganador general recibe alrededor de $ 500 000 Euros en metálico— es modesto en comparación con los grandes deportes de equipo, este aspecto complementa una narrativa de privilegio competitivo y engagement de atleta que posiciona el Tour como un escenario donde la recompensa deportiva y la exposición comercial coexisten para maximizar tanto el prestigio atlético como el retorno económico indirecto para patrocinadores y broadcasters.
Otro de los grandes eventos deportivos en negocio fue la edición 2025 de Wimbledon que reafirmó su posición como uno de los eventos deportivos más valiosos del calendario, no solo por su prestigio histórico sino por su modelo comercial robusto. El torneo repartió un récord de $ 53.5 millones de libras en premios —aproximadamente $ 73 MDD— con aumentos significativos respecto al año anterior, reflejo del crecimiento económico sostenido del Grand Slam sobre hierba.
Desde la perspectiva del sports marketing, Wimbledon se apoya fuertemente en los derechos de transmisión: según estimaciones del mercado, estos representan más del 50 % de sus ingresos totales, con acuerdos de largo plazo con socios globales como BBC en el Reino Unido (hasta 2027) y ESPN en Estados Unidos (hasta 2035), además de renovaciones con Eurosport y Amazon Prime en Europa. Esta estabilidad contractual no solo asegura ingresos recurrentes elevados, sino que amplifica el valor para patrocinadores, que buscan asociarse con la marca Wimbledon para conectar con audiencias premium en más de 200 territorios.
En cuanto a patrocinios, Wimbledon 2025 reportó cifras competitivas, con más de $ 124 MDD en ingresos generados por 17 patrocinadores principales, muchos de ellos acuerdos anuales superiores a los $ 5 MDD, demostrando la demanda de marcas por vincularse con la exclusividad y la tradición del torneo. A esto se suma el valor generado en medios digitales y sociales, donde las impresiones y vistas crecieron de forma exponencial, amplificando el retorno de las inversiones de marca más allá de los formats tradicionales.
Por su parte, Roland-Garros 2025 presentó una dinámica distinta pero igualmente relevante en términos comerciales. La edición de París consolidó audiencias récord en plataformas de Warner Bros. Discovery (WBD) —incluyendo Max, discovery+ y canales lineales— con aumentos de hasta +30 % en audiencia de streaming respecto al año anterior, y cifras históricas de video views en redes sociales. Además, TNT Sports, en su primer año de transmisión del torneo en Estados Unidos, registró un crecimiento de 25 % en ratings totales, con audiencias de alrededor de $ 1.8 MDD para la final masculina y $ 1.47 MDD para la femenina, cifras que duplican y amplían la exposición comercial de este Grand Slam.
En materia de patrocinios, Roland-Garros 2025 generó cerca de $ 73.95 MDD en ingresos por acuerdos comerciales, con BNP Paribas como principal socio desde hace décadas, consolidando la importancia de mantener alianzas de largo plazo en el ecosistema de grandes torneos. Este ingreso, combinado con la venta de derechos de medios locales —estimados en más de $ 33 MDD en Francia—, evidencia cómo el torneo construye una base financiera diversificada que maximiza el valor de cada punto de contacto con los fans.
Desde la óptica del sports marketing, ambos Grand Slams demuestran que el tenis no es solo un espectáculo deportivo, sino un activo comercial atractivo que combina audiencias globales, derechos mediáticos de alto valor, inversiones de patrocinadores y un mercado digital en expansión. La innovación en formatos de contenido y la ampliación de plataformas de difusión están redefiniendo cómo las marcas monetizan su presencia en estos eventos y cómo las organizaciones de tenis sostienen el crecimiento de sus ingresos año tras año.
La Serie Mundial de MLB 2025 se consolidó como uno de los eventos deportivos más valiosos del año no solo por su espectáculo en el diamante, sino por su impacto financiero integral sobre la liga, sponsors y medios. En 2025, los ingresos por patrocinios de la MLB superaron los $ 2,000 MDD, un récord histórico que representa un crecimiento interanual del 9 % y un incremento del 68 % desde 2022, impulsado por acuerdos innovadores como patrocinios de parches en jerseys, alianzas con sectores financieros y activaciones cruzadas con marcas tecnológicas y de consumo. Este aumento posicionó a la MLB como la segunda liga más rentable en ingresos por patrocinio en Estados Unidos, solo detrás de la NFL, consolidando el valor comercial de eventos como la Serie Mundial.
En el terreno de los derechos de televisión y distribución de contenido, la Serie Mundial de 2025 reafirmó su fuerza como producto premium para broadcasters tradicionales y plataformas digitales. El Juego 7 entre Dodgers y Blue Jays atrajo picos de audiencia de hasta 33.1 millones de espectadores en Estados Unidos según Nielsen, convirtiéndose en el partido más visto en 34 años y acercándose a métricas de eventos top del deporte estadounidense. Incluso si algunos juegos iniciales promediaron cifras menores en EE. UU. que en 2024, el promedio combinado de la serie alcanzó cifras destacadas al sumar mercados clave como Canadá y Japón, lo que refleja la creciente internacionalización de la audiencia del Clásico de Otoño.
Este robusto comportamiento de ratings y consumo tiene un impacto directo en el valor de los paquetes de derechos televisivos y publicitarios. Los anunciantes pagaron tarifas premium por segmentos comerciales durante los juegos —particularmente en maratónicos encuentros como el Juego 3, donde la transmisión se extendió casi siete horas y permitió colocar espacios de publicidad valorados entre $ 650 000 y $ 750 000 USD por 30 segundos— generando decenas de millones adicionales solo por bloques publicitarios extendidos.
Desde la perspectiva de sports marketing, este dinamismo no solo beneficia a la propia MLB, sino a toda la cadena de valor del evento: patrocinadores obtienen visibilidad global en momentos de máxima audiencia, los medios amplían su base de suscriptores al ofrecer contenido premium, y los equipos capitalizan el engagement con activaciones culturales y colaboraciones de marca que cruzan plataformas y nichos. La Serie Mundial 2025 no fue un ciclo aislado de transmisión, sino un ecosistema comercial integrado donde la atención del aficionado se traduce en valor económico tangible, reforzando el atractivo de MLB como plataforma para inversión de marcas y expansión de mercado en el competitivo panorama del entretenimiento deportivo global.
El análisis de estos grandes eventos deportivos en 2025 confirma que el deporte ya no compite únicamente por atención, sino por capital, inversión y relevancia estratégica dentro de la industria global del entretenimiento. Champions League, Tour de France, Wimbledon, Roland-Garros y la Serie Mundial de MLB comparten un mismo denominador: todos han evolucionado hacia plataformas de negocio sofisticadas, capaces de generar ingresos recurrentes a través de derechos de televisión de largo plazo, portafolios sólidos de patrocinio, audiencias globales altamente segmentadas y una monetización cada vez más eficiente del engagement del aficionado. En este contexto, el éxito financiero no depende solo del resultado deportivo, sino de la capacidad de cada propiedad para estructurar modelos escalables, diversificados y resilientes.
Desde la óptica del sports marketing, 2025 deja una lección clara para marcas, medios e inversionistas: los eventos deportivos premium funcionan como activos de alto valor, bajo riesgo relativo y fuerte retorno emocional, capaces de sostener crecimiento incluso en entornos económicos inciertos. La combinación de audiencias masivas, consumo digital continuo y experiencias exclusivas ha convertido al deporte en un vehículo privilegiado para conectar marcas con consumidores de manera auténtica y global. Más que una tendencia coyuntural, lo visto este año confirma que el deporte se consolida como una de las industrias mejor posicionadas para seguir capitalizando atención, fidelidad y valor económico en la próxima década.…Soy Javier Balseca y esto fue: Los dineros del deporte.
Javier Balseca. Lic Marketing con especialidad en Sports Mkt e industria del entretenimiento. Catedrático de sports Mkt Anáhuac y Tec de Monterrey; representante comercial de equipos profesionales de Liga MX, LMB, LMP y columnista en medios y conferencista.
Javier es un profesional del apasionante mundo del negocio en el deporte. Especialista en Sports Marketing quien representa comercialmente a equipos de Liga MX, Liga Mexicana de Beisbol y del Pacífico, otras ligas profesionales y deportistas. Con él nos pondremos al día de los dineros del deporte.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MEDIOTIEMPO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.