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José Celorio
JC Gaming José Celorio

Burnout: el último Takedown

Burnout
Ciudad de México

Hubo una época en la que estrellarse era casi tan importante como ganar. Cuando Burnout apareció en 2001, el género de conducción atravesaba uno de sus mejores momentos, pero Criterion Games decidió tomar una carretera distinta. Mientras otros títulos perseguían el realismo, los ajustes mecánicos y la conducción perfecta, Burnout quería que pisáramos el acelerador, esquiváramos el tráfico por centímetros y aceptáramos que un error podía terminar en un accidente espectacular.

Aquella idea no nació únicamente como un videojuego. El proyecto también servía para demostrar las capacidades de RenderWare, la tecnología de Criterion que posteriormente sería utilizada por numerosos estudios. Velocidad, tráfico, reflejos y colisiones convivían en pantalla mientras el juego transmitía una sensación vertiginosa de movimiento. Pero detrás de la demostración tecnológica apareció algo mucho más valioso: personalidad.

La fórmula evolucionó rápidamente. Burnout 2: Point of Impact convirtió los accidentes en protagonista gracias al modo Crash, donde el objetivo ya no era evitar una colisión, sino provocar la mayor catástrofe posible. Pero sería Burnout 3: Takedown, lanzado en 2004, el que encontraría el equilibrio perfecto. Sacar deliberadamente a los rivales de la carretera, encadenar turbos y sobrevivir entre el tráfico convirtió cada carrera en una batalla sobre ruedas.

Para muchos, Takedown sigue siendo la cima de la franquicia. A su lado podría situarse Burnout Revenge, que llevó todavía más lejos esa filosofía agresiva, y a Burnout Paradise, el experimento de 2008 que trasladó la fórmula a una ciudad abierta y demostró que Burnout todavía tenía espacio para reinventarse. Burnout Legends, por su parte, logró condensar buena parte de la esencia clásica en una experiencia portátil notable.

Paradójicamente, Paradise terminó convirtiéndose tanto en una evolución como en un epitafio. Después llegaron Burnout Crash! en 2011 y Burnout Paradise Remastered en 2018, pero ninguna nueva entrega principal continuó realmente el camino de la saga. Criterion terminó vinculada a otros proyectos y especialmente a Need for Speed, mientras Burnout permanecía estacionado en el garaje.

Burnout

Han pasado 18 años desde Paradise sin un nuevo juego principal. Quizá ahí se encuentre la ironía de su historia. Burnout desapareció no porque hubiera dejado de tener identidad, sino cuando tenía una de las más reconocibles dentro de los juegos de carreras.

Veinticinco años después, recuperar la saga no exigiría necesariamente reinventarla. Una compilación con Burnout 2, Burnout 3: Takedown, Burnout Revenge y Burnout Dominator, remasterizados, a 4K y 60 fps, con sus bandas sonoras, modos Crash y multijugador restaurados, sería suficiente para recordarnos por qué aquellos juegos eran especiales. Porque en una industria obsesionada con avanzar, algunas veces también vale la pena mirar por el retrovisor.

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