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MLB y su oportunidad perdida

Michel Richaud

La pandemia que vivimos ha puesto en evidencia el liderazgo de quienes manejan las diferentes ligas deportivas por todo el mundo. Algunas ligas y sus directivos se han destacado por el manejo que le han dado a la situación e inclusive la creatividad con la que han buscado resolver los problemas. Desafortunadamente también hay ligas que en lugar de buscar las oportunidades que pueden traer las crisis solo han agudizado sus problemas preexistentes. Tal es el caso de las Grandes Ligas de Beisbol en Estados Unidos.

El beisbol es cada vez menos popular en Estados Unidos. En ese país, entre 1937 y 1965, era el deporte preferido de las audiencias. Pero desde mediados de la década de los 60 su popularidad ha ido en franca picada. Hoy es el tercer deporte en preferencias, detrás del futbol americano y el basquetbol, y está cerca de ser rebasado por el futbol soccer. Pasó de ser el preferido por el 39% de los espectadores en 1950 a serlo solo del 9% en 2017 (encuesta Gallup).

La temporada del MLB debió comenzar a finales de marzo, la pandemia suspendió su inicio, así como suspendió otras temporadas en pleno desarrollo. Mientras la NBA, NHL y MLS ya tienen calendarizado su reanudación y otros como el golf ya regresaron a la actividad, el beisbol apenas afina su calendario. Las luchas de poder entre dueños y jugadores han dado pie a perder la oportunidad dorada: tener los ojos de toda la audiencia estadounidense durante el verano.

El Charles Schwab Challenge, el primer torneo de golf tras la suspensión de la temporada de la PGA fue visto por hasta 3.88 millones de espectadores. En promedio tuvo un aumento del 50% frente a ese mismo torneo en el 2019. También en el golf, el torneo The Match: Champions for Charity, un torneo de exhibición donde participaron Tiger Woods, Phil Mickelson, Tom Brady y Peyton Manning, tuvo una audiencia de 5.8 millones de espectadores. Fue la transmisión de golf más vista en la historia del golf por cable en Estados Unidos. Inclusive NASCAR ha aumentado sus ratings, entre el coronavirus y una controversia por discriminación racial, su última carrera tuvo más del doble de audiencia que la misma carrera del año pasado.

El párrafo anterior evidencia la oportunidad perdida de Grandes Ligas. Si dueños y jugadores se hubieran puesto de acuerdo en mayo, hubieran sido dueños de los ratings todo julio, algo que hubiera catapultado la popularidad del deporte entre millones de jóvenes que hoy no lo tienen en el radar. Ahora, seguramente llegarán a un acuerdo para regresar a la actividad en agosto y competir contra ligas que si tienen una popularidad creciente.

En 1994 hubo una huelga en Grandes Ligas donde se detuvo y canceló la temporada. Eso provocó un enorme disgusto entre los aficionados. La asistencia a los estadios para la temporada 1995 disminuyó en 20%. La lógica hacía pensar que este era el momento para repuntar la popularidad del “rey de los deportes” y no caer en el mismo error de 1994. La lógica falló. Para conocer más sobre los negocios del deporte, visita Deportes Inc.