Futbol
Armando Luna Franco
Columna de Armando Luna Franco Armando Luna Franco

¿A qué juega el Vasco?

Javier Aguirre, entrenador de la Selección Mexicana (Imago7)
Ciudad de México

México venció a Sudáfrica en el partido inaugural del Mundial de Futbol con un marcador de 2-0. Sin embargo, fue un triunfo agridulce y no sólo por la expulsión de César Montes casi al terminar el partido. Aunque la selección sudafricana fue claramente inferior durante todo el partido, e incluso perdieron a dos jugadores por expulsión, México fue incapaz de jugar con autoridad y, más bien, fue tímido e inseguro ante un rival menor.

Basta recordar los dos goles de México: el de Julián Quiñones no fue producto de táctica, sino de un error de salida de Sithole. El gol de Raúl Jiménez, por su parte, ocurrió después de que el Vasco hiciera los dos cambios que llegaron tarde en el juego: meter a Gil Mora y a Luis Chávez en lugar de Álvaro Fidalgo y Brian Gutiérrez, respectivamente. En lugar de aprovechar los cambios para volcarse a la ofensiva, la respuesta del Vasco fue echarse a cuidar la ventaja.

Este problema no es nuevo, incluso evoca el infame sobrenombre de los ratones verdes. Sin embargo, creo que es un problema del estilo de juego de Javier Aguirre, más que del talento en la cancha. En un Mundial donde los goles importan más que nunca, y donde México bien pudo anotar 3 o 4 goles, que sólo anotaran 2 deja más preguntas que respuestas: ¿qué propone nuestra Selección? Visto su estilo de juego frente a los rivales de grupo, no es difícil tener reservas sobre el desempeño de la selección mexicana.

Tras el partido, ante Corea del Sur y Chequia no es difícil pensar que el planteamiento del Vasco no garantiza la victoria ante ninguno de ellos. La disciplina táctica de los surcoreanos, sumada a su precisión al toque, representa un problema para el estilo retraído del Vasco Aguirre. El juego 1 a 1 de los checos representa un problema para una media mexicana que no es capaz de controlar el juego. Comparados con los otros países de Concacaf en el torneo, pareciera que sólo Canadá está por debajo de México.

La Selección Mexicana abre la J2 del Mundial 2026 ante Corea del Sur. Foto: Mexsport

La sorpresa ofensiva de Estados Unidos es un llamado de atención de nuestro eterno rival, y el partido de Haití frente a Escocia nos recuerda que el nivel regional ha mejorado considerablemente. Aunque Alemania venció con autoridad a Curazao, el primer tiempo demostró que la selección caribeña puede proponer un juego ante una selección grande más allá de su talento. Mientras esperamos el resultado de Panamá ante Ghana, lo cierto es que la propuesta mexicana no inspira confianza en el torneo.

Por eso me pregunto: ¿a qué juega el Vasco Aguirre? Más allá de la cuestión técnica, mi pregunta es como propuesta general. Tiene una ventaja histórica como anfitrión del Mundial, juegan la fase de grupos en nuestro país y dos de los partidos en el Coloso de Santa Úrsula. La concentración es en la capital del país y la afición apoya sin reservas tras el fracaso de Qatar 2022. Los directivos le han dado, básicamente, todo lo que pidió.

Entonces, ¿cómo justifica este estilo de juego tan cobarde e insípido? Me pareció inexplicable en el primer partido, considerando que Sudáfrica jugaba con 10 jugadores y desde el primer minuto estaban rebasados y descolocados. En lugar de concretar y aprovechar la localía para dictar el tono del torneo con una victoria apabullante, el Vasco decidió cuidar una ventaja que no necesitaba protección. Si algo nos ha mostrado la primera jornada del Mundial es que este torneo premiará el riesgo antes que la reserva.

Lo peor del caso es que no es la primera vez que vemos esto por parte del Vasco Aguirre, basta recordar sus participaciones en 2002 y 2010. En ambos Mundiales, los equipos mexicanos se caracterizaron por resultados limitados, un juego inconsistente y sin capacidad de traducir el dominio en la cancha con victorias contundentes. Y en ambos las consecuencias fueron claras al llegar a la segunda ronda: dos de las derrotas más humillantes en octavos de final ante Estados Unidos y Argentina, respectivamente.

No sólo se trata de la falta de ambición o la inseguridad en la estrategia, también se trata de las decisiones de alineación. Ya fuera el llevar a Gabriel Caballero en 2002 o al Guille Franco en 2010, el mal manejo de los cambios en ambos mundiales, o la incapacidad de ajustar cuando enfrenta una desventaja, lo cierto es que el estilo del Vasco limita, antes que potenciar al equipo. Ambas cosas las vimos también en el partido inaugural y no pueden repetirse ante Corea del Sur o Chequia. 

Pero lo que más me preocupa es cómo se traduce el estilo del Vasco en el ánimo y mentalidad de los jugadores. Para muestra basta la declaración de Luis Romo a Azteca Deportes, quien a pregunta expresa sobre la obligación de ganar ante Corea del Sur para asegurar el primer lugar de grupo respondió que no sentían tal cosa, sino el compromiso de estar preparados para lo que el partido les arroje. Es una declaración inadmisible por parte de un seleccionado nacional, y más ante un partido clave.

Rafael Márquez y Javier Aguirre (Imago7)

Su declaración me recordó la conferencia de prensa del Vasco tras el empate con Sudáfrica en 2010, donde afirmaba que el resultado importante no era con Sudáfrica, sino ganarle a Francia, entonces equipo campeón del mundo en 2006. En cualquier Mundial todos los partidos son igualmente importantes, porque sólo hay tres oportunidades para lograr la mejor posición posible. Escuchar, con 16 años de diferencia, declaraciones en el mismo tenor, donde se descuentan ciertos partidos, es un insulto para la afición.

Por eso regreso a la pregunta para cerrar: ¿a qué juega el Vasco? De cara ante Corea del Sur, me parece que no juega a ganar, ni a convencer, sólo juega para evitarse problemas. Lo que no se da cuenta es que, por ello, se crea problemas que no necesita. Si la Selección Mexicana aspira a llegar lejos en este mundial, a darle una alegría a su afición en un Mundial que esperamos por 8 años, no puede jugar con inseguridad e indisciplina. El desastre de Qatar 2022 obliga a que se vea un crecimiento en la cancha y en resultados.

El próximo jueves estoy seguro que la localía pesará en Zapopan, que lo último que le faltará a nuestra selección es apoyo y energía para pelear por la victoria. Sólo queda esperar, es más, clamar porque el Vasco honre ese apoyo con un partido que muestre a un México volcado al ataque, con el hambre de ganar y consolidarse para que su mundial no dependa de otros. Espero que la próxima vez que me pregunte a qué juega el Vasco, la respuesta no sea “juega a no equivocarse”, sino “juega a ganar”.

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