Desde la yarda 1

La Era de JuJu

Douglas Sloane

No cabe duda que uno de los movimientos más sonados durante la temporada baja fue el intercambio de Antonio Brown, saliendo de Pittsburgh de una forma menos que ideal, dejándonos la gran duda ¿Podrá JuJu Smith-Schuster ocupar el hueco que deja Brown en la ofensiva?

La respuesta es un rotundo y fuerte SI.

A lo largo de la historia, si algo nos han enseñado los Steelers, es que una de sus mayores fortalezas reside en la detección de talento, sobre todo, para la posición de receptor abierto.

1974 fue el punto de inflexión para crear la dinastía de los Steelers en los 70. En ese año, Pittsburgh seleccionó a 4 jugadores que hoy están en el Salón de la Fama, pero más allá de eso, Chuck Noll comenzó una tradición en la ciudad del Acero: la de seleccionar receptores con grandes cualidades y desarrollarlos para convertirse en súper estrellas de la liga.

El nombre Lynn Swann es hoy marca registrada para cualquier persona que se haga llamar aficionado a la NFL. De cara al Draft del ’74, Swann era el mejor receptor disponible y fue por ello que, sin dudarlo un segundo, Chuck Noll, entonces entrenador en jefe del equipo, decidió tomarlo con la selección 21. No obstante, la verdadera lección de scouting vino en la cuarta ronda, cuando con la selección 82, Pittsburgh toma a un joven de la Alabama A&M, con el nombre de John Stallworth, la joya escondida de ese Draft.

La anécdota de como Stallworth pasó desapercibido durante 4 rondas en el Draft es una de mis favoritas. En aquellas épocas, no existía la cantidad exorbitante de material en video que hoy tenemos, por lo que la cinta de juego que observaban los entrenadores para hacer sus apuntes y análisis de los prospectos se compartía entre equipos -no imperativamente, era una cuestión de cortesía profesional-. Cuando Noll recibió la cinta de John Stallworth, de inmediato supo que era el elegido para formar su dupla de receptores junto a Lynn Swann, por lo que decidió no compartir la cinta y guardarla en su casillero, para así evitar que otros equipos pusieran al prospecto de Alabama A&M en su radar.

Hoy, a 45 años de ese momento, el tiempo le da la razón a Chuck Noll, pues John Stallworth está en el Salón de la Fama y sus números confirman el gran trabajo de visoria realizado por los Steelers en aquel entonces, una filosofía que hoy se mantiene.

Si nos vamos a la historia de la franquicia, desde aquel punto en 1974, la mayoría de los receptores que el equipo ha seleccionado, han destacado, mas notablemente en las últimas dos décadas y fracción. Durante la primera etapa de los años 2000, Hines Ward era el nombre que todos los quarterbacks de los Steelers buscaron, sin embargo, en esa etapa también apareció un hombre que terminó siendo crucial para el último Super Bowl ganado por la franquicia: Santonio Holmes.

Se fueron Hines Ward y Santonio Holmes, llegaron Mike Wallace y Emmanuel Sanders. Cuando Wallace decidió irse para buscar pastizales más verdes en el sur de Florida, fue Antonio Brown, seleccionado en la sexta ronda del Draft de 2010, quién tomó la batuta como el receptor principal.

La etapa de Brown en Pittsburgh, aunque vacía en cuanto a títulos, fue una de bonanza ofensiva para los Steelers, con todo y que el 2018 no fue el receptor principal del equipo, ya que JuJu Smith-Schuster, quien llegó en el 2017 al equipo, le robó un poco los reflectores, obligando así al berrinche monumental de Brown que a final de cuentas lo mandó a mudar sus talentos a California.

Entonces ¿Está listo JuJu para ocupar el puesto de receptor 1 en una franquicia históricamente conocida por sus grandes jugadores en la posición? ¡Por supuesto que sí! La historia no se equivoca y la detección de talento de los Acereros para la posición de receptores sigue siendo impecable. No solo eso, los números lo confirman, JuJu es el futuro en Pittsburgh, hasta que llegué un nuevo heredero al trono de las glorias de Swann y Stallworth.

OPINIONES MÁS VISTAS