Fue al balón

América, en el país de las maravillas

Héctor González Villalba

Luego de tres jornadas, el América de Fernando Ortiz no ha demostrado jerarquía ni el nivel óptimo que un equipo que se ostenta como el más imponente de la Liga MX debe exhibir. Y ya es tiempo de que no solo sea capaz, también que imponga superioridad. Si no puede con eso, entonces es uno más.

América no ha ganado. Empató con Querétaro (¡Querétaro!), también con Puebla (¡Puebla!) y Toluca, vaya, finalista del torneo pasado. ¿Qué se le debe exigir a las Águilas? Superioridad, si quieren refrendar lo que en el discurso una y otra vez su técnico repite como un mantra, un lugar común estéril.

"Inconformidad va haber siempre, es el club más grande de México"... bla-bla-bla, declaraciones del técnico Fernando Ortiz en la conferencia, tras igualar con La Franja. "El equipo siempre trata de salir a ganar, en todas las canchas. Yo, crisis no veo, si es algo preocupante, sí", remachó el Tano Ortiz como para sí mismo.

De alimento para los aficionados americanistas está muy bien, pero los resultados son pobres para un club y plantel de la envergadura del de Coapa, que hace años se viene conformando con la palabrería desde el micrófono, pero que ya no está a la vanguardia ni en las contrataciones mediáticas.

Ese sitio como el equipo que mejor contrata se lo arrebataron Tigres y Rayados. América es ya un competidor más de la Liga MX, que igual gana, empata o pierde y no pasa nada, gracias a su cada vez menos exigente afición, conformista y feliz con hacer del Azteca tierra de oportunidades para los rivales.

¿Dónde quedó aquel América feroz, lleno de talento y bravura que ponía a temblar a los rivales? ¿Dónde? No hay un equipo insignia de ninguna Liga top del mundo con semejante nivel de conformismo ni resignado a las excusas; en Coapa hace falta quien se lo recuerde al técnico... ¿o quién se creerá que América aún es un grande?